Teti Marro, el DT que quiere ser el Bielsa de Lobos


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Está en el podio de los técnicos que más títulos logró en Lobos dirigiendo diferentes clubes. Dice que imita al Loco Bielsa porque cambió al fútbol argentino. Sus jugadores lo adoran. Fue el primero en implementar cuatro entrenamientos semanales. Cuál es el código de conducta que exige a rajatabla. 

 

En el ambiente del fútbol lobense Fernando Marro es conocido por haber sido un “enano picante” como jugador y un disciplinado para dirigir futbolistas. Hoy es el entrenador de la Primera de Rivadavia, pero en todos los clubes por los que pasó lo adoran. Sacó campeón a la Primera de EFIL y Athletic, dejó su marca en Madreselva y en dos Selecciones Sub 17, con la que obtuvo un campeonato AFA, en 2007. Todos esos logros no son una mera casualidad, ya que cuenta con dos aptitudes concretas: trabajo responsable y mente ganadora. Él mismo hace alarde de la frase “se juega como se vive” y a poco de cumplir 47 y con mucha experiencia dentro y fuera del campo de juego, despliega humildad e impone sus condiciones para llevar adelante la conducción de deportistas que le demuestren compromiso y responsabilidad, sin más vueltas. Su carrera como DT comenzó en 2003, y en 2008, finalizó el curso de Técnico, aunque es un convencido de que cada DT tiene que haber sido jugador de fútbol antes de estar en la raya y destaca todo lo vinculado a la psicología deportiva que antes no se analizaba. “Yo siempre comparo los grupos míos con novias: el trato con cada uno no es el mismo y eso hay que saberlo”, ejemplifica. “Mi idea también es que el jugador se convenza de lo que tiene que hacer adentro y afuera de la cancha”.

 

Teti Marro habla rápido y con frases cortas. Muchos de los jugadores que ha dirigido lo definen como obsesivo y detallista. El propio Marro da algunas pistas del origen de esa forma de ver y vivir el fútbol: “A mí me gusta mucho la manera de trabajar del Loco Bielsa, que para mí fue quién cambió el fútbol argentino. Tomo eso de estar cerca del jugador, preguntarle qué le pasa, saber de su vida”. Se autorretrata como calentón, apasionado, autoexigente y crítico. “Dirigir es una manera de vivir”, arroja y cierra la frase al instante porque le resulta difícil hablar de él mismo. “Yo dirijo como jugaba”, avisa. Esa forma de afrontar sus objetivos deportivos lo convirtió en un técnico ganador, clasiquero y estricto. Su método de trabajo va más allá de los resultados.

“Sé que soy calentón, apasionado, auto exigente y crítico en lo que hago”.

Marro cuenta que lo primero que les aclara a los jugadores cada vez que ingresa a un club a dirigir es que él tiene una sola pauta que no negocia con nadie: “Mientras yo no me entere que salieron, está todo bien. Pero cuando me entero, ése jugador no entra en el equipo titular. He perdido partidos por esas decisiones”, explica y anticipa que “aquel que no está de acuerdo, puede levantar la mano e irse”. Predicar con el ejemplo es la forma que Teti aplica en pos de objetivos concretos.

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Nadie se acuerda del segundo y menos del tercero. Esa manera de trabajar le trajo momentos claves que Teti revive entre risas. “Estaba dirigiendo la sub 17 con la que salimos campeones y había uno de los chicos de Las Heras que siempre era titular. Jugamos un sábado y al jueves siguiente salió de viaje de egresados. El sábado, jugó el suplente. Bien. Cuando volvió el titular, al otro jueves, yo no iba a ponerlo porque supuse que llegaría cansado del viaje a Bariloche y el suplente pensó que pondría al que había vuelto y salió al boliche antes del partido. Ni bien lo vi, lo noté bien y no arruinado, digamos. A los cinco minutos del arranque, no le daban las gambas. Lo saqué en el primer tiempo”, narra. “Yo pienso que si sólo fuera discurso y no cumpliera con lo que digo, se termina el modo con el que pretendo trabajar para ganar”.

 

Marro en el Lobo platense.

 

Los primeros pasos

 

Desde chico Teti soñó con ser futbolista. “No recuerdo haber tenido otro anhelo”, afirma. Tras haberse formado en EFIL (club del que es hincha) continuó en Gimnasia y Esgrima de La Plata, donde hizo las inferiores y amistad con los mellizos Barros Schelotto. Con Guillermo suele hablar para las fiestas y hasta le ofreció retirarse en el LAC, allá por 2011. El actual DT de Boca una vez le dijo: “Te recuerdo siempre con mucho cariño porque sos una muy buena persona y no me olvido de aquellos años en Gimnasia”. En su momento clave en el Lobo la mala suerte le jugó una mala pasada y una lesión en el quinto metatarsiano le empañó su sueño de jugar en la Sub 16, allá por 1986 en plena fiebre post Argentina Campeona del Mundial de México. Los años pasaron, pero a Teti aún hoy le cuesta digerir el mal trago. “Nos dieron cuatro días de vacaciones en Gimnasia, me vine a Lobos y jugando con amigos pisé mal y me quebré”. Cuando llegó la citación, Teti se estaba recuperando y quedó afuera de la lista de convocados. De todos modos, continuó en el ruedo y en 1990 debutó en la Primera del Lobo en la victoria 2 a 1 ante Platense. Pasó por Temperley y finalizó su carrera profesional en Talleres de Remedios de Escalada, en 1996. Apenas dos años después, con 26, estudió para chef e hizo cursos de pintura, dos actividades que como Teti para dirigir necesitan inspiración. Siguió con su pasión por la pelota en Lobos, donde vistió la 9 en EFIL, Los Naranjos y Madreselva, hasta colgar los botines en 2003, con 33 años.

 

Foto Estudio Mirar

Sueños compartidos

 

La historia del fútbol local lo tiene a Teti Marro como protagonista e impulsor de un cambio que subió la vara a la Liga Lobense a partir de la implementación del sistema de 4 entrenamientos semanales. No fue fácil lograr hacer el click, pero el contagio general comenzó con la llegada del Deportivo Coreano de Di Plácido (quien alguna vez fue su DT). Teti trabaja muchas menos horas de las que quisiera con sus equipos. Lleva siempre una mochila y una carpeta que llena con datos de todo lo que sus dirigidos rinden en cancha. “La verdad es que no me controlo”, dice y cuenta: “Anoto muchas estadísticas, ya que eso puede hacer que uno amplíe la forma de saber qué cuestiones debe entrenar en la semana”. Teti apunta  cantidad de tiros al arco, las veces que el rival pateó al arco, las veces que el equipo cayó en off side; control de amarillas y rojas, todo.

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Ignacio Alonso, actual coordinador de las inferiores del rojinegro, conoce hace mucho a Teti y destaca su mentalidad ganadora. “Creo que su futuro como DT está fuera de Lobos y está en condiciones de hacerlo de modo profesional, porque está a la altura”, se ilusiona Alonso. Mariano Cánchero (dirigido y campeón con EFIL en 2015) agrega anécdotas. “El primer día que llegó a EFIL nos preguntó por qué jugábamos al fútbol. Tiramos varias respuestas. Él nos dijo: ‘Yo estoy acá para salir campeón’”. Tomi Gianandrea (dirigido, campeón con el LAC y la Sub 17), dice que el éxito de Teti reside en que empieza a ganar los partidos desde los entrenamientos, a los que vive y siente como en un match por los puntos. “Cuenta con poder de convencimiento individual y colectivo sobre lo que pretende implantar. Además, Teti conoce la liga de Lobos, a todos los rivales y canchas. Sabe cómo llegar al jugador en ciertas circunstancias y sacarle lo mejor”.

 

Los 3 escudos de Marro: EFIL, Boca y el Lobo

Las claves del DT campeón

 

Eso que desprende y que ven los demás, va de la mano con la forma de vivir de Marro. “Mi cabeza no para un minuto. Mi sueño es dejar algo a los demás; un mensaje a los jugadores, algo positivo para los clubes y que nada sea en vano. Me obsesiona”, dice, “y trabajo para eso”. Algunos de sus jugadores, atestiguan que muchas veces anunció goles, contó sueños raros con cambios y maneras de jugar que luego sus equipos reflejaron en la cancha.

 

¿En qué cosas te diferenciás de otros DTs?

 

Quizá tengo la capacidad de poder llegar al jugador. Uno no saca campeón a un equipo, sino que sale campeón con el equipo. Yo fui jugador de fútbol y sé que lo más importante es el jugador. En la antigüedad no existían los técnicos. El jugador de fútbol es quien tiene la verdad.

 

¿Te considerás un gran motivador?

 

Por ahí salgo de lo normal, acá en Lobos, en eso de estar encima del jugador, cerca de todo lo humano. Yo siempre digo que enseñar a jugar al fútbol es fácil, lo hace todo el mundo, pero estar en ese tipo de detalles, en lo que otros no puntualizan, es llegar a un plus: eso hace que el jugador se potencie y pueda ganar. Saber lo que se sufre cuando te sacan y un sinfín de cosas que uno tiene para poder transmitirle tranquilidad al jugador. Trato de hacer hincapié en todo lo que me enseñaron. El repaso que hago es que quizá estoy en cosas que a otros DT por ahí se les pasan.

“Para mí cada DT tiene que haber sido jugador de fútbol antes de dirigir”.

¿Cuáles son aquellas decisiones deportivas de las que hoy te arrepentís?

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Me he equivocado, mucho. Con EFIL perdimos en cuartos de final con Athletic y creo que me confundí en plantear el tipo de partido en la arenga. Siempre digo que con esa misma arenga en Atlhetic se comían un león. Con el mismo fervor, en EFIL salió distinto, porque era un grupo distinto, había que saber por dónde entrarles. Mi error fue haber tratado a dos grupos de la misma forma.

 

En su rutina no todo es fútbol. Es preceptor en el Colegio Horizonte y también pintor. Se despeja mirando documentales en The History Channel y con lecturas sobre OVNIS, tema que también lo apasiona, tanto, que llegó a conducir cinco años un programa de radio sobre fenómenos paranormales. Él dice que esa curiosidad la trajo de otra vida y que cuando vivió en La Plata una persona lo acercó aún más a eso que lo intrigó desde chico. Siempre miró para arriba, cuenta. No le gustan las redes sociales y es el amo de la cocina en su hogar, donde vive con su esposa y tres hijos. “Acá en casa cocino yo y nadie toca la cocina más que yo”, dice con orgullo. También produce comidas para eventos y para celíacos, una especialidad que aprendió cocinando para una de sus hijas que padece celiaquía. Todo eso que condensa la personalidad de Teti —el arte, la pintura, la cocina, los OVNIS— no le generan la misma pasión que el fútbol que hoy vive detrás de la línea de cal en Rivadavia, pero sí le sirven para usar el ingenio y la inventiva. En el rubro cocina también va a fondo, pero sin la humildad que despliega en el universo del fútbol.

 

Si bajara un extraterrestre y tuvieras que ofrecerle el plato que mejor te sale: ¿Cuál sería?

 

No le ofrecería ninguno, le preguntaría qué quiere comer. Que pida nomás, pero que no salga con cosas raras.

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