Guillermo Lascurain, de capitán del Ejército a estrella del paracaídismo


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En su escuela de paracaídismo en Lobos, saltan desde el cielo 3000 personas al año. Nombraron la ciudad capital del paracaídismo. Quién es el ex militar que llegó a saltar 14 veces en un día. La vez que Ricardo Darín y Facundo Arana vinieron a probar suerte.

 

 

¿Quién no tuvo alguna vez una pesadilla en donde sueña que cae al vacío? Ese pavor instintivo al desprendimiento, a sentirse indefenso, atraído por la ley de gravedad hacia una muerte contundente y explosiva. Esa misma sensación de caída libre pero voluntaria y sin aires de pesadilla, es la que se experimentan 3000 veces al año, los paracaidista en nuestra ciudad, Lobos. En ningún otro lugar de la Argentina se dan tantos saltos de tres kilómetros de altura confiando en un puñado de hilos y una tela: no es casualidad que seamos la Capital Nacional de Paracaidismo.

Lobos tiene medio siglo de tradición en paracaidismo, y hoy el referente de la movida es Guillermo Lascurain. Ex capitán del Ejército, con especialidad en grupo comando y paracaidismo, estuvo a punto de participar en el desembarco en paracaídas en las islas Malvinas durante la guerra, pero se canceló cuando se cerró el espacio aéreo. Ya para la década del ’90 se dedicó de lleno a la instrucción en Lobos. “Dejé mi anterior trabajo y me la jugué comprando el primer paracaídas en tándem que hubo acá”, recuerda Guillermo. El tándem es un sistema que permite saltar juntos y con un solo paracaídas a dos personas, instructor y principiante. Eso facilitó el crecimiento de la activad, ya que antes, desde el primer salto había que tirarse solo, y ahí era solo para valientes. “Con el tandem no dábamos abasto”, enfatiza Guillermo, “llegué a saltar 14 veces en un día”.

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El crecimiento de la actividad fue del la mano del Club Escuela de Paracaidistas Argentinos (CEPA), y hasta convivieron tres clubes en Lobos, y 100 paracaidistas en actividad continua. Hoy en día, son 40 los que surcan con frecuencia el cielo de la ciudad en caída libre.

En los ’90, compró el primer paracaídas en tandem para enseñar en la ciudad. Fue un boom.

 

¿Cómo se aprende?

Para sacar el carnet de paracaidista, se enseña en niveles, que lleva de 7 a 10 saltos. Es lo mínimo para luego sumar algunos saltos más buscando experiencia. ¿Cuántos? Depende de la velocidad de aprendizaje, en general no más de 20 en total. “Hay de todo, como la historia de Antonio que le llevó como 50 saltos hasta que vimos que realmente podía aprobar el examen”, recuerda Guillermo. Convengamos que Antonio tiene como 60 años y hay que reconocerle no solo su carnet de paracaidista, sino también su tesón. Es que para saltar, no hay edad. El mínimo es de 17 años, pero hay casos en Lobos de personas de 90 que saltaron en tándem y de paracaidistas en solitario de 75 años. Parece que el viento contra la cara también borra las arrugas.

Una vez que se tiene carnet de paracaidista, se abre un mundo de palabras nuevas. Relative nardo work, free style, free fly, tracking, ange fly, sky surf, wingsuit, tandem: distintas disciplinas dentro del paracaidismo. Por ejemplo, Guillermo fue cinco veces campeón argentino de salto libre y lleva más de 17.000 saltos –“y todos son distintos” asegura–. Es, también, uno de los argentinos que más veces se ha lanzado desde un avión.

Pero el salto que nadie olvida es el primero

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Y justo el día de la nota, Guillermo acompañó en su primer salto a Armando Echegaray, piloto de avión, instructor de vuelo y con más de 1.200 horas al mando de una aeronave. “Pero te digo que sentí miedo cuando se abrió la puerta, eh”, reconoce Armando. Es que a tres mil metros de altura, la ciudad se ve chiquita y hay que animarse a salir afuera contra el viento y el vértigo. “A los pilotos nos cuesta más que al resto”, explica Guillermo “vencer ese instinto a dejar el avión no es fácil”.

Armando lo venció y se largó a un poco más de medio minuto de caída libre con Guillermo prendido a su espalda. Luego tiró de un anillo de metal y el paracaídas que llevó un cuarto de hora plegar con absoluta precisión y orden, se desplegó con soltura y elegancia en un segundo. ¿Y si algo falla? Todos llevan un segundo paracaídas de emergencia. ¿Y si no se abrie el segundo? “La verdad, nunca vi a nadie que no se le abriese el segundo paracaídas”, asegura Guillermo.

“Ahora quiero hacer el curso de paracaidista”, se entusiasma Armando, el piloto.

Un salto en tándem cotiza casi 10.000 pesos. Hacer el curso de paracaidismo unos 80.000. Y que te lleven en avión para tirarte solo, ya siendo paracaidista, 2.500. Si querés tu propio equipo: un paracaídas nuevo cotiza U$S 7.500. Lo más barato, obvio, sería tirarse por 2.500 sin paracaídas: mayor tiempo de caída libre, y si le apuntás al cementerio, también te ahorrás el costo del entierro.

Un salto con instructor cuesta casi 10 mil pesos. Se hace a 3 km de altura. Los valientes, dicen que la experiencia se recuerda toda la vida.

Famosos en el aire

Cuando en el 2016, Ricardo Darín se puso en la piel de un ex militar de la Armada que en la última dictadura argentina era participe de “los vuelos de la muerte” –la película se llamó “Capitán Kóblic”, su parte paracaidística fue en Lobos. También Facundo Arana filmó una telenovela en los hangares lobenses, se resistió a que lo suplante un doble de riesgo e hizo el curso de paracaidista para que salga real frente a la pantalla. “Y una vez salté con Ricky Maravilla”, recuerda Guillermo “no fue acá, aterrizamos en una playa de Mar del Plata, y se nos vino toda la gente encima”. Hace tiempo ya, de la época en que el Petiso arrastraba multitudes.

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De Ricardo Darín a Ricky Maravilla, las estrellas también pasaron por los paracaídas de este hombre.

En la actualidad, se realizan unos 1.800 saltos individuales por año en Lobos y unos 1.000 en tándem. La mayoría de los tándem son de personas que lo hacen por primera vez y generalmente es Facundo Mancino, el piloto encargado de llevarlos hasta los cielos. “No falla”, asegura Facundo “una vez al año, hay alguien que llega a la puerta del avión, y no salta”. Incluso de los saltos que no fueron, están repletos los cielos de Lobos.

 

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