Faustina Guarnerio: “Deben dejar de ser tan críticos los lobenses”


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Hija de padres que estuvieron inmersos en la arena política local, la más joven de la familia Sobrero habla del Lobos de antes y la ciudad “triste” del presente. Cómo es ser la ‘hija de’ ante las críticas a todo su entorno.

 

Faustina nació y creció en Capital, pero vivió parte de su adolescencia en Lobos. Hija de Fabiana Sobrero, ex Secretaria de Medio Ambiente e Intendenta interina, y de Javier Guarnerio, Secretario de Gobierno, fue testigo de muchas charlas en la que se hablaba de las decisiones de la gestión de su tío, Gustavo Tacho Sobrero. Desde lo que publicaban los matutinos a lo que llegaba como run-run, de todo estaba al tanto Faustina. Tras doce años de vivirlo de cerca e “informada” de todo el acontecer político, dice hoy que “siempre traté de desandarme de lo que me llegaba como rumor”. Por eso, en el recuerdo va hacia el lado nostálgico y evita revolver lo que “ya pasó”. “Cuando ganamos las primeras elecciones, vi a mi mamá llorar a mares y eso, hoy, es impagable”.

 

Para las críticas “poco constructivas”, Faustina habla de sus límites. “Cuando me dicen tu familia hizo mal tal o cual gestión, no lo soporto”, explica. “Hablar de actitudes o conductas personales, no: la familia es intocable”. De eso también habla su prima Ana Laura Sobrero para esta nota, quien sobre el cambio de gestión revive el clima familiar de entonces. “Lo vivimos de una manera triste, porque después de tantas cosas que mi papá hizo por Lobos, la gente no lo apoyó y eso nos dolió mucho a todos nosotros”. En cuanto a “la más chica”, Ana Laura refleja que “tiene mucha personalidad, es un poco loca y lo que quiere lo consigue”.

 

 

 

 

A poco de cumplir 28, Faustina está pronta a recibirse en la Licenciatura en Psicología de la UBA. A los 19, su primer trabajo fue como colaboradora del programa Envión. Después, decidió trabajar con todo lo vinculado a su carrera. En la actualidad se desempeña como Operadora Socio-terapéutica en una clínica de Almagro y tiene a cargo 60 casos. “Mi empeño va desde problemas de adicciones a situaciones de vida difíciles de trabajar”. Estuvo seis años realizando prácticas en una comunidad terapéutica en Lanús y en la granja de recuperación en Zapiola. “Interactuar todo el tiempo con chicas con un año y medio de internación, más la reinserción social, si se logra, me reconforta”.

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Cambios
La foto más latente de su pre-adolescencia, fue allá por diciembre de 2001. Ella dice que poco entendía. Y cuenta: “En plena debacle, le dije a mi vieja, protestando: ‘¡No están pasando el último capítulo de Chiquititas!’. Ella me contestó y me ubicó: ¡Se está prendiendo fuego todo, Faustina!

 

En cuanto a gustos musicales, Faustina tiene una amplia variedad. “Escucho desde los Redondos, Callejeros, Cerati, Babasónicos a las mejores cumbias y el reggaetón”. Sobre su costado glamoroso en las redes sociales y en el cuidado de su figura, Faustina dice “encontré en los aparatos del gimnasio una forma de estar bien y en forma, nada más”. Con respuestas contundentes, pero con la corrección de quien dice menos de lo que sabe, se auto define abierta y dispuesta para contestar las 15 Preguntas de ADN.

 

 

1-¿Qué cosas compartís con tu mamá y cuáles con tu papá?
Muchas, pero la más loca de todas fue cuando el año pasado la llevé al Luna Park a ver un recital de Damas Gratis. Fue una fiesta y ella se re copó con el agite de su hija (risas). También leí todas las novelas de Agatha Christi que ella me pasó. Con mi viejo se dan charlas sobre la historia de la política argentina e internacional. Hablamos, discutimos y aprendo.

 

2-Venís de familia muy peronista: ¿Qué dimensión tiene la política en tu vida?
Sé de todo el recorrido y el armado de las campañas. Siempre acompañé desde adentro, digamos. En dos elecciones fui fiscal y la política siempre representó el trabajo de la familia. A los 18 y siendo testigo de todo el proceso desde 2003, eso empezó a tomar una buena dimensión para mí.

 

3-¿Cómo digerías las críticas a la gestión y a tus familiares?
Nunca me tocó vivir insultos ni críticas en la cara. Quizá sea porque tengo un temperamento crítico y firme en algunas cuestiones y no se animan a enfrentarme.

 

4-¿De qué modo te despegabas de toda la crítica mediática?
Me autoimponía un freno para no ensalsarme con eso. Ejemplo uno: no leer los diarios. Igual, creo que es muy difícil ser objetivo cuando lo que están criticando todo el tiempo son acciones de tu familia. Dos: no mirar redes sociales como Facebook.

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5-¿Alguna vez pensaste en actuar en el mundo de la política?
Al momento no. Yo siempre quise distanciarme de lo que es la política y lo que es la pasión de mi familia. Lo mío siempre fue por otro lado. Traté de marcar el límite y no enroscarme. Si bien estoy enterada de muchas cosas, siempre supe que la política no me abordaba directamente.

 

6-¿Cómo vivís el contexto actual de las luchas feministas?
Lo que está pasando es fabuloso por su efervescencia. Estuve en las marchas a favor del aborto. Me emocionó ver a mamás y padres con pañuelos verdes. Creo que es un paso importante y lo vivo como un antes y un después.

 

7-¿Qué opinás sobre el debate de la ley de Aborto seguro?
Si no se llegara a aprobarse, creo que la olla que se destapó es un proceso importante que hay que acompañar desde todos los ángulos. Para muchas mujeres puede vivirse de modo traumático y para otras no. Es una intervención al cuerpo y creo que todas debemos tener el derecho a elegir. No por ser mujer nuestro destino es ser madres y cumplir esa función en la sociedad. “Quedó embarazada porque no se cuidó o por tonta”, no va más. También hay casos en los que su pareja las obligan a no cuidarse.

 

8-¿Qué cuestiones crees que faltan alcanzar?
Hay un camino largo para avanzar como en la Educación Sexual Integral. Es un tema de salud. Lo religioso bordea por fuera ese asunto y no tiene nada que ver. Hay que seguir generando más empatía.

 

9-¿Qué opinión te merece el Intendente Jorge Etcheverry?
No lo conozco, ni lo vi personalmente. No sé en qué se ha basado su plan para Lobos. Tenía la esperanza de que a lo mejor (desde el Pro) iban a ser más moderados y hacer lo que faltaba. Pero se me desvaneció en seguida. Fue como una sensación de que todo el trabajo que se hizo se vino abajo en poco tiempo.

 

 

 

10-¿Qué analizás sobre la gestión de Cambiemos?
No me gusta el proyecto del Pro, si es que lo tiene. Me parece muy pobre el discurso berreta de la pesada herencia y el dichoso ‘hacemos lo que podemos’. Me preocupa la gente que sin informarse o haciendo una lectura errada, haya confiado en un proyecto político destructivo. Es un movimiento político que fue convincente con un discurso vacío como Cambiemos. En campaña y después escuché mucho eso de “necesitamos un cambio”.

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11-¿Qué ves de Lobos cada vez que venís?
Vivo a la ciudad desde un lado sentimental. Viví a pleno los doce años de gestión de Tacho y me atravesaron. Viví con mucha alegría de ver cómo creció la ciudad. Ahora camino por el centro y veo los negocios vacíos, cerrados o en alquiler. No hay un aire de alegría como prometieron. Igual, no tengo esa mirada que tienen muchos peronistas al decir “ahora jódanse”.

 

12-¿Cuál fue tu peor noche en Lobos?
Fue un 13 de enero. Llegué a Lobos y conversé por teléfono con mi abuela. Más tarde, a la madrugada, nos levantó papá y nos avisó de su muerte. Fue la última conversación que tuve con ella. Encontré consuelo en esa llamada, que fue una despedida.

 

13-¿Es verdad que estuviste internada en una granja de recuperación en adicciones?

No. Siempre que estuve fue relacionado desde lo laboral, asistiendo a pacientes.

 

14-¿A Lobos le falta salir del clóset?
No sé si le falta salir del clóset, sí, me parece que a veces la gente tiene que ser menos crítica con el otro. Dejar de ser metidos en la vida de los otros. No dejarse llevar por lo que se dice en los negocios, en los boliches. Dejar de hablar sobre lo que se ve. Se habla mucho a partir de algo que se escuchó y creo que hay que ser más pensantes y no hablar de más, ni meterse en las elecciones personales e íntimas de cada uno.

 

15-¿Alguna vez te encararon y se desubicaron? ¿Algún hombre mayor o una chica?
Sí, me pasó trabajando en la comunidad. Una chica que estaba en tratamiento me encaró. Me dijo que era muy linda y me regaló un disco de un cantante portugués. Me resultó gracioso, no lo tomé a mal y le aclaré que me gustan los hombres. Agradecí, obvio, cada halago. No fue nada incómodo, me lo tomé como un acto simpaticón.

 

 

Cobertura fotográfica: Fernando Sambade / Espacio Mirar!

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