Mariana Lacoste creadora de Circo Espacial: La reina del cielo


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A una década de la formación de los talleres de danza aérea en la Casa de la Cultura, su fundadora explica por qué “colgarse de telas” es aprender jugando y superarse. Ya suma 80 alumnos. Tras sus pasos, Alina, la menor de las Lacoste, cuenta su experiencia en Proyecto Mole.

 

Después de terminar la carrera Relaciones Laborales en Capital, Mariana Lacoste regresó a Lobos con la idea de armar una movida de circo aéreo con telas. Haber practicado en su niñez acobracia de piso le dejó “memoria en el cuerpo”. Tenía la energía, el conocimiento y el nombre perfecto: Circo Espacial. Sólo faltaba el cruce de casualidades, hasta que un grupo de seis amigas le pidió que les diera algunas clases iniciáticas para aprender telas. Eso fue hace una década atrás. Hoy, en la cocina de su segundo hogar, La Casa de la Cultura (CCL), recuerda todo el esfuerzo invertido para formar grupos con ganas de volar. “No fue algo simple porque esto no existía acá, pero arrancamos y no paramos nunca”.

 

 

Los primeros pasos. Mariana consiguió que en la CCL se instalara una viga —necesitaba seis metros de altura— para poder armar todo lo relacionado con la danza aérea. De a poco, la tarea consistió en armar grupos por edades. “Se sumaron muchos padres de chicos y chicas que aún sin tener mucha idea del asunto confiaron en lo que hacemos”. Hoy Circo Espacial cuenta con 80 alumno/as que por $550 mensuales aprenden todos los ciclos de la acrobacia en altura. Mariana, aclara que fue una decisión acorde la de no aumentar los precios en 2018. “Hoy todo está muy complicado, así que en el circo los precios siguen igual que en otros años”.

 

 

La Casa de la Cultura, el segundo hogar de Mariana Lacoste.

 

¿De dónde te vino lo de acercarte a la acrobacia?

De muy chiquita hice gimnasia deportiva en el CEF Lobos. Ahí aprendí todos los trucos de acrobacia de piso con lo poco que teníamos. Ahí, pienso, me quedó la memoria en el cuerpo, sobre todo roll, media luna y mortales.

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¿Cómo y cuándo se te ocurrió armar una escuela de circo?

Hubo un poco de boca en boca y eso acá en Lobos funciona un montón. No fue una tarea fácil, sobre todo porque hace diez años no existían escuelas de circo en el país y menos de acrobacia con telas. Hasta no probar, poca gente sabe que la acrobacia aérea te da herramientas para fluir en todo momento.

 

 

Tras el cierre anual con la muestra de los talleres, su resumen general es que en diez años Circo Espacial logró en Lobos y la zona que “el concepto de circo no sea tomado como el circo rodante y tradicional”. Si bien toman la estética y sus prácticas como el teatro, “ya todos saben lo que hacemos sin asociarlo de lleno con lo clásico”.

 

 

 

¿Cómo se logró romper con ese concepto?

Desde cuando arrancamos con las Varietés en la Casa de la Cultura, donde comenzamos a integrar otras artes y disciplinas, como el baile, un poco de teatro y educación física, ya que en el circo contamos con alumnas que se dedican a esas artes.

 

¿De qué manera se les enseña a los más chicos?

Lo pedagógico en los más chicos se trabaja con el aprendizaje a través del juego y lo lúdico, sin dejar en segundo plano la técnica. La idea es que exploren para que el cuerpo se mueva y adquiera experiencia propia. Avanzar, intentar desde la disciplina, la voluntad y el fracaso mediante juegos. Es decir, de forma divertida contagiar entusiasmo. No es lo mismo decirle a un niño subí diez veces para aprender a trepar que hacer un juego en donde el equipo que más globos pinche en lo alto suma más puntos.

 

Para Mariana lo más importante del tiempo de vida de Circo Espacial es su semillero. “Muchas alumnas que se formaron acá hoy dan clases o siguen practicando estén donde estén”. Ese también fue el caso de Alina, su hermana menor que también lleva a cabo talleres en Capital y seminarios en Lobos.

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Alina en acción en Proyecto Mole. Foto Archivo Alina Lacoste.

 

Una familia con cercanía al circo

Alina Lacoste también se formó en todo lo relacionado al circo. Tomó clases en la CCL y cuando partió para Buenos Aires continuó. La impulsó la necesidad de estar en movimiento. Su trabajo es el de diseñadora gráfica y cuenta que “estar mucho en la computadora me produjo tendinitis”, por eso, la actividad debía ser una en la que no necesitara apoyar las muñecas. Así, hace siete años dio con un grupo de gente con la que comenzó a compartir el gusto de hacer danza aérea. El desafío, entonces, fue colgarse con arneses de más de veinte metros de altura.

 

¿Alguna vez sentiste miedo a más de 15 metros de altura?

Sí, re. Sobre todo cuando accionamos en ciertas fachadas da mucho miedo. Igual usamos equipos con mucha seguridad porque de otra manera sería arriesgar la vida. Contamos en la compañía con una encargada de esa parte y es lo que nos da tranquilidad a la hora de encarar las performances. Igual, salir a los precipicios siempre da miedo a cualquiera.

 

Hace dos años, formó el grupo Expresión Mole con el que desarrollan escenas y movimientos que comunican sobre aquello que prefieren hacer ver. “Es muy fuerte porque uno puede contar a través del arte aquello que cree, siente y lucha”. Por eso, en más de una ocasión los techos y las paredes de la ciudad fueron testigos de actos relacionados a la memoria de tu tío desaparecido Luis Oscar ‘Pato’ Lacoste, como el último 14 de octubre Día de los Derechos Humanos en Lobos. “Expresión Mole es un movimiento que tiene una mirada social y política que está comprometido con las luchas diarias”. Ella, además, explica que hacerlo en memoria de Pato Lacoste se trata de una “experiencia fuerte y sentida”.

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Una de las últimas actuaciones del año fue el 5 de diciembre en la marcha de mujeres contra la justicia patriarcal, con el pedido y solidaridad de la joven Lucía Pérez, quien en octubre de 2016 fue violada y asesinada por hombres que fueron absueltos a fines de noviembre. Así, en el cruce de Diagonal Norte y Florida, la intervención artística tuvo un mensaje claro: mujeres desnudas en bolsas de plásticos transparentes colgadas, casi sin movimiento. Alina cuenta que “fue muy fuerte, pero sabemos que personas con poca relación con este tipo de arte físico en altura entendió el mensaje” de que en Argentina cada 32 horas una mujer muere víctima de la violencia de género.

 

 

La mirada social de Proyecto Mole, en la marcha contra la Justicia patriarcal (5-12-2018). Foto archivo Alina Lacoste.

 

¿Cómo arrancaste a dar clases en Lobos?

Ya hace dos años doy clases en Circo Espacial y hace poco en Buenos Aires. El comienzo se dio con seminarios mensuales en donde se armaron buenos grupos y eso llevó a que me pidieran que venga más seguido, así que pasamos a clases de una vez por semana. Ahora, hacemos encuentros de 4 horas, a modo de curso acelerado.

 

Actualmente su taller cuenta con catorce alumno/as, tres varones y resto de mujeres. La diferencia numérica, explica Alina, se da porque “muchos hombres piensan que es sólo una actividad para mujeres”. El costo de los encuentros es de $800 y cuenta con todo el equipo necesario para desarrollar la actividad. “Quizá no se sabe, pero cualquiera que se sube a un arnés tiene diez mil pesos encima”.

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Cobertura fotográfica: Fernando Sambade / Espacio Mirar!

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