De Bolivia a Lobos sin escalas


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Lorena Pelaes, 39 años, y su marido Mario, llegaron de Tarija, Bolivia, en 1996 y se radicaron en Lobos. Hoy, producen sus propias frutas y verduras que venden en el local El Cruce. Un relato en imágenes de cómo es vivir hoy de hacer de la huerta un negocio familiar. 

 

“Acá nunca nos discriminaron”, explican. “Con tantos campos que fumigan en la zona, es cada día más difícil producir verdura 100% orgánica”, cuenta Mario.

 

 

 

 

 

 

 

Sus hijos Diego y Luis los ayudan en sus locales y cuando hace falta también en la huerta. En momentos llegaron a vender 100 kilos por día.  En estos últimos años el modo de consumo cambió. Hoy, la gente dejó de comprar por kilo y ahora compra de a unidad o lo que va a consumir en el día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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