“Aprendí a salir a escena gracias a la verdulería”


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Eduardo Napolitano tuvo 15 años la verdulería De a poquito. Hoy atiende el local de Chalita. Pero su pasión es el canto y la ópera. La noche que salió con zapatos de distinto color. Cómo la verdulería lo ayudó a tocar en público.

 

 

“Había arrancado el día temprano en el mercado central, atendí la verdulería como todos los días y cerré a las 21. Esa noche cantaba en un evento, así que me fui para casa, me duché y me fui cantar…llegaba justo. Arranqué a las 23, al segundo tema miré para abajo y me di cuenta que tenía un zapato de cada color. Me quería morir, estuve el resto de la noche pensando en los zapatos y si la gente se daba cuenta. Igual el recital salió bárbaro, son gajes del oficio”.

Todo esto lo dice Eduardo Napolitano, El Napo. Nació hace 54 años en Lomas y a los cinco se vino a vivir con los padres a Lobos. Estudió en la Escuela Don Bosco de Uribe y salió quesero.

Cuando arrancó con la verdulería De a poquito, no se imaginaba que hoy estaría cantando casi todos los fines de semana y menos haber llegado a cantar en el Instituto del Teatro Colon.

La experiencia con De a Poquito duró 15 años y varios locales, “lamentablemente hace 11 años tuve que cerrar, fue una mezcla de malas decisiones y la situación del país, recién ahora estoy terminando de pagar deudas.”

De día verdulero en Chalita. Tuvo 15 años verdulería propia. Ahora atiende el puesto en el minimercado Chalita. El roce con la gente le dio fuerza para salir a escena.

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Tango y ópera. Es fanático de Julio Sosa y Pavarotti. Cuatro años atrás, empezó clases de canto con un ex tenor del Colón.

 

 

Amante de Julio Sosa y Pavarotti, hace cuatro años empezó a estudiar música con el tenor Julio Urtado, jubilado del Colon. El estudio le permite potenciar su particular timbre y llegar a registros nuevos, canto tango y lirico. “Toqué para cuatro gatos locos, se me cortaron cables, como a todos los que salimos a cantar por ahí, también canté el himno en la cancha de argentino de Quilmes, cante en el Teatro Italiano lleno”, cuenta el Napo. “La música te llena el alma siempre”.

“Los años de atender en la verdulería, trabajo que amo, me relaciona directamente con los clientes”, sigue el Napo, verdulero de día, cantor de noche, “eso me ayudó a sentirme cómodo en un escenario. Cantar me complementa. Por más que no tenga fecha, quiero cantar igual, a veces llamo a un amigo y me voy a cantar a la casa, para la familia, donde sea”.

Hoy al frente de la verdulería de Chalita, donde todos los días algún cliente lo mima felicitándolo por su voz o por el show del fin de semana, les confiesa por lo bajo su mayor sueño: cantar ópera en Italia.

 

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